Madrid (ciudad, España), ciudad y capital de España y de la Comunidad de Madrid. Está situada a pocos kilómetros del centro geográfico de la península Ibérica, junto al río Manzanares. La parte norte de la ciudad, por donde se extiende el distrito de Fuencarral, se encuentra a 736 m de altitud y los distritos de la zona sur, como el de Villaverde, a 650 metros. Su clima es de tipo mediterráneo continentalizado, con una temperatura cuyo promedio anual es de 13 ºC, aunque presenta una gran amplitud térmica: en verano se producen máximas que sobrepasan, en ocasiones, los 40 ºC, mientras que en el mes de enero la temperatura desciende hasta los 5 ºC. Las precipitaciones son escasas (450 mm), con máximos en otoño y primavera. Tan sólo el 46,6% de sus habitantes han nacido en la ciudad, lo que significa que el crecimiento experimentado durante los últimos cuarenta años obedece, principalmente, a una extraordinaria inmigración que ha condicionado muchos aspectos de la vida ciudadana.
La Fundación de Madrid
La fundación de Madrid se debate entre la leyenda y la historia. Según dice D. Ramón de Mesonero Romanos (primer cronista oficial de la Villa): "Madrid tiene sus aduladores panegiristas que trataron de rebuscar su origen en la más remota antigüedad, enlazándola con héroes mitológicos". Así, desde los siglos XVI y XVII, como consecuencia del traslado de la Corte, los cronistas de Madrid quisieron dotarla de una rancia alcurnia y retrotrajeron sus orígenes a diez o más siglos antes de la fundación de la propia Roma, a muy pocos años después del diluvio universal, atribuyéndole más de 4.000 años de existencia.
Estos mismos cronistas, plagiando el origen que dio Virgilio a la Mantua italiana, añaden que, Madrid, fue fundada por el príncipe griego Ocno-Bianor, hijo de Tiber, rey de Toscana y de la divina Manto, poniendo a esta villa, en su honor, el nombre de Mantua. (En realidad la Mantua carpetana según la situación que le daban las tablas de Ptolomeo, sería Talamanca, ni tan siquiera Villamanta, como pretenden algunos).
Otros suponen a Madrid el origen griego basándose en la figura de dragón que apareció esculpida en Puerta Cerrada.
Si una ciudad no tiene historia hasta que no está documentada, sólo podremos hacer referencias basándonos en escritos o también en restos arqueológicos. Así podemos situar los inicios en las orillas del Manzanares en épocas aún prehistóricas (en el terciario, hace unos 20 millones de años). Pero los yacimientos hallados, de esta época, son solo de fósiles de animales de gran tamaño, estando ubicados los más importantes en la zona que, actualmente, se correspondería con el Paseo Imperial y paseo de las Acacias. La primera presencia humana se corresponde con los yacimientos del Paleolítico inferior y medio (hace unos 500.000 años) localizados en las terrazas del Manzanares (cerro de San Isidro). Ahora bien, si nos atenemos a los materiales aparecidos en silos excavados en el Cerro de S. Andrés, próximo al arroyo que bajaba por la actual calle de Segovia, asentamientos propiamente dichos, en la zona que ocupó la actual Madrid, en la alta edad media, no debió haberlos hasta la Edad del Bronce (dos mil años a. de C.).
Este temprano asentamiento es completamente lógico ya que tenían bosques, animales para cazar, y el agua y el pedernal para fabricar sus armas no eran un problema para ellos.
Alfonso VI la conquistó en 1.083. Felipe II trasladó la Corte a Madrid, en 1.561, y a partir de entonces la villa fue transformándose bajo el impulso de los monarcas de la Casa de los Austrias. Felipe III y Felipe IV tendrán la misión de ensancharla y embellecerla, para lo que contaron con la magia arquitectónica de Juan Gómez de Mora. En el siglo XVII, se construyó una muralla para dar cobijo a los nuevos arrabales, cuyo trazado coincidiría con las actuales rondas de Segovia, Toledo y Valencia. Fué un Borbón, Carlos III, quién la modernizó en el siglo XVIII. Se trazaron las grandes arterias de la ciudad, como el paseo de Castellana, el de Recoletos, el del Prado y el de las Acacias. En el siglo XIX estuvo marcado por la Guerra de la Independencia-fusilamiento del 2 de Mayo-. Además, José Bonaparte acometió la reforma de la Puerta del Sol y sus alrededores. En el reinado de Isabel II cambió notablemente su urbanismo. A finales de siglo, se proyectó el ensanche de la ciudad. A comienzos del siglo XX se abrió y urbanizó la Gran Vía y, a mediados, se prolongó el paseo de la Castellana, donde modernas construcciones sustituyeron a antiguos palacetes. En ellas se instalaron las más importantes empresas del mundo financiero. Hoy es una ciudad cosmopolita, abierta, de intensa vida cultural y nocturna, y sede de una de las primeras pinacotecas clásicas del mundo, el Museo del Prado.
Comentarios recientes
hace 3 días
hace 3 días
hace 2 meses
hace 2 meses
hace 2 meses
hace 2 meses
hace 2 meses
hace 2 meses
hace 2 meses
hace 2 meses